Ane. 20 Años. Estudiante

El escaqueo que mereció la pena

Un martes de lluvia y clase a las 8. Tenía prisa, pero tiempo suficiente si cogía el 17. Le faltaban unos cinco minutos. Llegaba el autobús y una voz grave me preguntó hacia dónde iba. Eran las ocho menos diez de la mañana, reaccioné de forma fría.

— A clase.

— ¿Me dejas acompañarte? No tengo prisa, llueve y me resulta interesante el reggae que sale por tus auriculares.

— Claro.

Me dijo que se llamaba Mikel. No dijo una palabra en tres paradas, y yo tampoco. Se acercaba mi parada; ir a la universidad ya no me estaba pareciendo tan interesante. “Piensa rápido, piensa.” Y lo hice. Saqué un folio y escribí: “martes y jueves: misma hora y mismo bus”. Llegó el jueves, menos prisa, más reggae y solazo.

— ¿Te apetece coger el 33 hasta Miramar?

— ¿Sesión musical delante de La Concha a las 8:30 de la mañana? Lo compro.

Y hasta hoy.

 

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